Amealco

AMEALCO de Bonfil

Amealco de Bonfil se localiza al sur del Estado de Querétaro. Colinda al noroeste con el municipio de Huimilpan, al noreste con el municipio de San Juan del Río al este con el Estado de México y al oeste con el Estado de Michoacán. Tiene una superficie: 717.43 km2, lo que representa el 6% del territorio estatal.

Amealco es una de las poblaciones más antiguas del Estado de Querétaro, se fundó hace casi 5 siglos, en 1538, probablemente por Fernando de Tapia (Conín) y Nicolás de San Luis Montañés. Los atractivos naturales de Amealco son el Cerro de los Gallos, La Palizada, La Alameda del Rincón y La Laguna del Servín. Los hoteles: Mesón Amealco y La Muralla.

Amealco se le llama ‘nsantg manya’ en Otomí, puesto que anteriormente el municipio se llamaba Santa María Amealco. El jeroglífico de la cabecera se forma con el signo ‘atl’ y representa agua saliendo del centro de un círculo blanco. La palabra se derive de ‘Ameyatl’, que significa ‘agua de fuente’. Por consiguiente, literalmente, Amealco quiere decir ‘manantial de agua o de fuentes’, lo cual se traduce como: lugar de los manantiales. En 1985, el municipio agrega Bonfil a su nombre, como homenaje a Alfredo Vladimir Bonfil , un líder campesino nacional y Ministro de la Secretaría de Agricultura y Ganadería.
Amealco se sitúa como el municipio con mayor presencia indígena del estado. Cuenta con 94 localidades y 34 comunidades de origen ñañho, entre las cuales Santiago Mexquititlán y San Ildefonso Tultepec. La población indígena total en el municipio es de 23,556 personas, que representa el 42% de la población indígena en el Estado (CDI-PNUD, 2010) y más de 60% del total de los habitantes del municipio. Se encuentra distribuida en localidades fundamentalmente rurales en zonas clasificadas “de alta y muy alta marginación”.
En la época prehispánica, el territorio del actual municipio de Amealco estaba cubierto de coníferas (cedros, pinos) y también de encinos, madroños. eucaliptos, sabinos, sauces, capulines, tejocotes que hacían del municipio una región boscosa rodeada de espejos de agua. Hasta finales del siglo XVIII, la entonces villa de Amealco estaba sujeta a la jurisdicción de San Jerónimo Aculco. En el año de 1820 se instaló un grupo de españoles y franceses que explotaron los bosques y fundaron una calle de 200 metros de longitud aproximadamente, a la que llamaron Calle Real . La explotación intensiva de los bosques de Amealco llegó a cobrar tal auge que esta zona se colocó como una de las más importantes abastecedoras de madera de la ciudad de México. Gran parte se enviaba también a Europa y los Estados Unidos de Norteamérica. En la presidencia Municipal se guardan diplomas de la República Francesa y de los Estados Unidos del Norteamérica dirigidos al Gobierno Municipal como felicitación por la excelente calidad de la madera que se exportaba a esos lugares .

Según los habitantes de San Ildefonso Tultepec, los postes de las linternas en las calles de la ciudad de París, provienen de los bosques de pino de su pueblo. La tala inmoderada de sus bosques, a través de los años, ha provocado una erosión y la desaparición de grandes variedades de plantas y animales. En las zonas montañosas se mantienen pequeñas áreas boscosas, testigos de la vegetación que mucho tiempo atrás caracterizaba el territorio. En estas áreas hoy día asimismo hay siembra ilegal de marihuana por elementos que vienen de otros estados y amenazan a los habitantes indígenas.
Los animales feroces como gatos monteses y tigrillos se han vuelto escasos en los bosques de Amealco pero aún abundan los coyotes, zorras, zorrillos, ocelotes, tlacuaches, ardillas, cacomixtles, conejos y liebres. Entre los reptiles se localizan: víbora de cascabel, coralillo, hocico de puerco, alicante, lagartija, etc. En cuanto a las aves se encuentran el gorrión amarillo y rojo, cenzontle, huitlacoche, calandria, pato silvestre, gallareta, grulla, garza, pato de castilla y urraca. Las reses o bueyes se encuentran en pequeña escala en los hogares, el porcino también es sólo para el consumo familiar y el equino ya se encuentra en muy poca escala.
Durante la revolución Mexicana que comenzó de 1910, la región de Amealco fue escenario de cruentas batallas y testigo del paso de Adelita, heroína de la Revolución que a los 13 años y en contra de la voluntad de sus padres se enlista. Amealco funcionó como sitio de reclusión de revolucionarios, lo que ocasionó un cierto abandono de las labores del campo y, con ello, una considerable desnutrición entre la población. Esta situación culminó con la epidemia de gripe que hacia 1918 diezmara a gran parte de los amealcenses .
Por aquellas décadas, el ejército de Porfirio Díaz, con tal de mantener el poder, trataba de enganchar a los hombres que se consideraba necesario. Se cuenta que las tropas que estaban acantonadas en la Cabecera Municipal de Amealco practicaban la “leva” (reclutando a los hombres jóvenes y adultos para la tropas). La gente grande de Santiago Mexquititlán recuerdan:
“Con la aprobación del prefecto de Amealco, los indígenas eran enviados a la Revolución armada. Quien fungía como comisario entonces, Pedro Marcela, se negó a que se dispusiese de su gente, a pesar de que las autoridades de Amealco le mandaron la orden en más de cuatro ocasiones. Pasados ocho meses, el presidente municipal decidió pedir ayuda al ejército del Estado de Querétaro para obligar a los Otomíes a participar. Los Santiaguenses se reunieron, celebraron misas y con mucha devoción rezaron al Santo Patrón para que se acordará de ellos y les enviaría auxilio. Así fue que una tarde, poco después al haber obscurecido, cuando los campesinos retornaban a sus hogares después de trabajar la tierra, los soldados llegaron, montados a caballo, a las inmediaciones de la comunidad, cerca del Ejido de Donicá. Repentinamente, los caballos se encabritaron, obligándolos a detenerse. Los soldados percibieron un estremecedor ruido de armas y galopar de caballos. Pensando que se acercaba el enemigo, los soldador volvieron sobre sus espaldas llenos de temor”.

A partir de entonces nunca más intentaron entrar a Santiago para reclutar los hombres indígenas de la comunidad .

La parroquia de Santa María de Amealco, corresponde a los siglos XVIII, XIX y XX y está dedicada a la Purísima Concepción, ubicada en el centro del poblado. Del antiguo templo que data de 1778, sólo se conserva la torre. El actual edificio fue levantado en 1882. La parroquia consta de una planta en forma de cruz latina, nave con oro, presbiterio, sacristía y bautisterio. Como dato interesante cabe mencionar que aún conserva su piso original de duela de madera, con sus respiraderos de bronce.

Frailes misioneros de diferentes órdenes religiosas llegaron a la región y, entre ellos, el Padre Cerón, quien inició, en el año 1865, la construcción de la parroquia en estilo neoclásico. La gente de Santiago Mexquititlán cuenta cómo el padre Cerón se destacó por ayudar con sus propios esfuerzos a la realización de esta obra. Desde lejos, se transportaba la piedra para la construcción en carretas. Recuerdan bien el día que celebró su última misa matutina. Al alabar a Dios, entró por la puerta abierta del templo una paloma volando sobre las cabezas de los fieles hasta el sacerdote, posándose en sus hombros. Esa misma noche la muerte le llevó, pero la gente cuenta que fue un ángel en forma de paloma que vino a recogerlo. En 1898, el padre Francisco Velázquez concluyó la construcción de la iglesia con faenas realizadas por los habitantes.

Las principales festividades de Amealco se efectúan durante la Semana Santa. La Feria de Amealco se lleva a cabo durante los últimos días de abril y los primeros de mayo, y para el 20 de noviembre. Además de las festividades propias del aniversario de la Revolución Mexicana, las fiestas patronales de la ciudad comienzan con una procesión de la imagen de la Inmaculada Concepción por todas las calles del poblado. Las fotografías son tomados entre 1985-88 y representan el V Congreso nacional de Pueblos indígenas, las fiestas de Semana Santa y patronal.