Queretaro

Los OTOMIES DE QUERETARO

A mediados del siglo XX la población indígena de México, en número cada vez mayor, comenzó a migrar a las ciudades con el fin de buscar un modo de vida que permitiera el sustento de las familias y sufragar los gastos que se generaban cotidianamente y los que surgían relacionados con las fiestas religiosas. La llegada y la posterior residencia permanente de los Otomíes en la capital del país y del estado, ha sido un ‘desencuentro’ con una sociedad que históricamente ha rechazado a los indígenas. El anhelo de lograr una vida mejor fuera de la comunidad de origen se enfrentó con la discriminación citadina por ‘ser diferentes’, por vivir otra realidad cultural[1].

En el estado de Querétaro se hablan más de 40 lenguas indígenas. La población indígena Otomi cuenta con aproximadamente 50 mil ciudadanos, la mitad son hablantes de hñäñhu. Los municipios donde se concentra la mayoría de esta población son Tolimán, Cadereyta y Amealco. De los 25 mil hablantes, 19 mil se encuentran ubicados en el municipio de Amealco, donde se mantiene la lengua. En Toliman el uso del la lengua se está perdiendo y en el municipio de Cadereyta se encuentra prácticamente extinta[2].

Santiago de QUERÉTARO

Querétaro es una de las ciudades más bellas del país, del mundo. El Centro Histórico fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en 1996. En el año 2011 la palabra Querétaro, en un concurso organizado por el Instituto Cervantes, fue elegida como la más hermosa del idioma español.

Querétaro se le llama ‘nda maxei’ en ñañho. En el siglo XVI, el Estado de Querétaro era habitado por Huastecos, Purépechas, Nahuas, Otomíes y guerreros Jonacos y Pames. Se llamaba ‘lugar del juego de pelota’, lo cual se traduce como ‘nda maxei’ en otomí, ‘tlaxco’ en náhuatl y ‘querétaro’ en Purépecha (tarasco). La Relación de Querétaro de 1582 cita: “en sus juegos y pasatiempos tenían un cercado hecho de unas paredes bajas, a donde jugaban a la pelota con las nalgas de un betún que salta llamado hule y el dicho juego de la pelota o cercado se llama en la dicha lengua otomí ‘maxei’ y así llaman en la dicha lengua otomí el pueblo de Querétaro que quiere decir ‘el mayor juego de pelota’.”

La fundación de Querétaro, de San Juan del Río, de Tolimán, de San Miguel Allende, de San Luis de la Paz, de Tierra Blanca, se debe a indígenas de habla otomí de la región de Jilotepec y también de Tepotzotlán[3].

[1] Otomíes en la ciudad de México. La pérdida de un idioma en tres generaciones Felipe Canuto Castillo, 2015.

[2] Aurelio Núñez, investigador y colaborador del proyecto de rescate y revitalización del otomí de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

[3] “La literatura otomí”, Jacques Soustelle – 1996.